El Teatro Metropolitano se llenó para vivir un show más del Cuarteto de Nos en la ciudad. El tercero en línea desde 2015.

 

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Después de tocar en un bar del Poblado, reventar Altavoz, cerrar el Concierto de la Juventud y hacer el Teatro Universidad de Medellín, el más grande del país, un nuevo sitio recibía al Cuarteto de Nos en Medellín. La banda uruguaya venía para lanzar su nuevo disco Apocalipsis Zombi.

Lanzado el pasado 12 de mayo, Cuarteto de Nos presentó un disco que anda teniendo distintos comentarios, desde los buenos, hasta los malos. Un cambio de productor, un cambio en métodos de grabación, y principalmente un cambio de perspectiva en la escritura de Roberto Musso, han llevado a que este disco presente una clara salida a la zona de confort que pueden tener sus seguidores.

Apocalipsis Zombi da una visión de la banda sobre la forma en que ven la sociedad actual, a partir de personajes. Y eso fue el concierto. Un aprovechamiento del concepto que abordaron, para trasladarlo al en vivo. Gran parte del público fue expectante para ver las canciones del disco y complementar lo que ya pensaban sobre él.

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En medio de un teatro lleno, y con la emoción al borde, el público vivió un bajón de luces y el grito moribundo de… ¿Hay alguien ahí?¿Hay alguien ahí?… Con el público gritando desaforado, se daba un  indicio que estábamos entrando a ese mundo lleno de personajes que el Cuarteto creó. Con máscaras de lobo, un búho, león y mono, la banda iniciaba el viaje con La bestia. De entrada, se notaban alegres, enérgicos; como dice la canción, sacando la bestia que tenía cada uno en sí.

Después, el silencio al final del track permitió más gritos y aplausos, pero sin esperar, las alarmas sonaban para presentar Apocalipsis Zombi, sencillo del álbum. Las máscaras ya estaban  afuera y Roberto se despojó de su clásica Les Paul, algo que notamos bastante en este concierto. Sin lugar a dudas, una de las canciones que más respuesta obtuvo de su último disco, donde la gente saltó sin cesar el ritmo del coro. Oficialmente, ya estábamos adentro del concierto y nos dejamos morder.

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Las pausas al finalizar seguían cortas. De entrada, el Cuarteto quería que la gente se entregara a tope para la ocasión, seguía El hijo de hernández, donde empezamos a notar que el sonido le empezaba a quedar pequeño a la banda. El público sin mucho esfuerzo (sin desmeritar), se unía al unísono y opacaba la banda. Se ahogaba a veces. De seguro, quienes estuvieron en Balcón sufrieron el concierto, pues no se volvía claro lo que se escuchaba, a excepción de aquellos que estaban cerca.

Pero el descanso nada que llegaba, y estos tipos de más de 40 años querían seguir con más. Y soltando una de las bombas sonoras, el Teatro seguía extasiado, pues Ya no sé qué hacer conmigo aterrizaba sin anuncio. Sin duda, el concierto presentaba un inicio con el objetivo de despertar y conectar a cualquiera que estuviera dentro de la sala. Se notaba en las expresiones, como el Cuarteto disponía el concierto para que fuera del público, e hicieran parte del show. Lo estaban logrando, sin el mejor sonido para la ocasión. Por último, y bajando las revoluciones, Santiago recibía el micrófono para tocar Enamorado tuyo. El cuerpo descansaba un poco, pero la voz no. Santiago hacía adiós con la mano, y al público respondía con lo mismo. Ese inicio impactante y enérgico había logrado su cometido.

Colombia se ha vuelto ya una casa, cada que vamos de gira llegamos a Colombia…, contaba Roberto al saludar. Después de cinco canciones sin corte, la banda y el público tomaban aire por fin. Aquí es donde radica ese Cuarteto que construyó el setlist a partir de temáticas… Ese alguien que me ayude a volver a ser yo de La bestia, conectaba esas cuatro canciones siguientes. Y así seguiría todo el concierto, donde el Cuarteto lograba jugar discretamente a sus personajes con las canciones que ya están seguras en su repertorio.

La alegría retomaba el rumbo con Invisible, segunda canción dentro del Apocalipsis, que la gente escuchó atenta y tranquila. Su final incluye un conteo que culmina la canción, este sirvió para dar paso a Lo malo de ser bueno, donde la gente volvía a conectarse con el concierto. Para alegría de los seguidores más curiosos, los uruguayos venían con sorpresas… Mi lista negra salía a flote para triunfar en los mares del público, que sin dudas, no contaba con escuchar este track en el show.

Volvía el nuevo disco con una de las canciones más flojas que tiene: El Innombrable. Lo que en definitiva se veía, es que el nuevo disco no caló por completo. Solo aquellos seguidores a muerte del Cuarteto cantaban las nuevas composiciones, pero el público en general pasó de agache el Apocalipsis. Un ejemplo que contrasta esto es como Habla tu espejo llegó en 2015 con 5.000 personas en el Carnaval Fest cantando sin cesar tracks como Roberto, El Aprendiz, 21 de septiembre, o las dos que siguieron a continuación.

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Al finalizar, No llora aterrizó. Sin duda, una de las mejores canciones del Cuarteto de Nos, si no es la mejor. Es la más escuchada en el Spotify de la banda. ¡Dale que podés hacer grandes canciones!, diría la voz interior. El público le volvía a dar un eco precioso al teatro. Santiago volvería a escena y repartiría Whiskey en Uruguay, con un fino final… No quiero tomar gin, no quiero tomar gin, ¡si hay Whiskey en Medellín!.

Ahora continuaba la tanda agresiva y de gritar, que iniciaba con otra canción del nuevo disco: ¡Calma Vladimir! Sentado, a contraluz, y mirando al piso, Roberto intenta calmar a Medellín. Alvin le da al tambor y Santiago agarra una acústica para darle la sonoridad necesaria. Nos encanta el Roberto que se empieza a desencajar, ese que siente la canción cada vez que la canta y empieza a interpretarla como frontman que es. Patada a la silla que antes lo sostenía Calma Vladimir, son cosas que pasan, y la banda estalló. Precioso momento dentro del concierto.

Y de nuevo, el luminotécnico seguía demostrando su trabajo. A oscuras, y en silencio, Roberto se ubicaba una máscara que cubría su rostro y de fondo sonaban coros celestiales… ¡Buen día Benito! Ese mismo Roberto desencajado ahora daba puños al aire, transmitiendo su energía de inmediato y la que requiere la canción. La misma construcción del show nos llevaba a una de las canciones más preciosas del AApocalipsis, que habla de calma y que todo lo malo regresa: Hola Karma. El final de la tanda lo marcó Roberto y las voces en la cabeza. Éxtasis de una de las mejores canciones del Habla tu espejo. La catarsis se hizo de forma completa y de forma correcta. Gracias Cuarteto.

El mood tenía preparado el tiempo para respirar. Santiago agarraba el micrófono y le daba al Pobre papá. El carisma de Santiago basta y sobra para que la gente sonría y siga disfrutando el show. Pero sin dudas, uno de los momentos más altos de la noche estaba en el monólogo que presentó la banda.

Tenemos 4 teorías estadísticas de porqué están acá viendo al Cuarteto. La primera, un solo metafísico oftalmológico del Topo, y el Topo activa un pedal psicodélico para poner la guitarra en el piso, y con la frente, ponerla a sonar. Los sensuales pasos de baile de Santiago, moviendo las ‘pompis’ al ritmo del bajo. Santi Junior, tocando La Pachanga en el teclado, ¡El peor momento de la noche!, lo resumió Roberto. Me queda una última carta… ¡Solo de batería de Alvin!, y efectivamente, corto pero sustancioso, Alvin se la jugó.

Al final, Roberto anunció que nada de eso eran las razones… y de sorpresa sale otra canción oculta: ¡Mírenme! Ya llegué acá estoy. Por la construcción previa, del monólogo, y la energía que transmite la canción, Cuarteto la hizo de maravilla. Se acercaba el cierre y Gaucho Power salía a escena, con un final¡Paisa Power!, por parte de la banda. Terminando y yendo a un descanso con Invierno del 92 y El rey y el as, sin terminar, ya proclamaba el público:Ooootra, oootra.

El cierre, enérgico como se requería, contó con Miguel Gritar, y un Teatro queriendo volver a sonar, para terminar el caos de canción, tener silencio, y reventar con Yendo a la casa de Damian, con Roberto saltando de lado a lado y dejando el coro al público. Cuarteto de Nos lo hizo de nuevo, tal vez no su disco, pero de seguro vendrán más. Bienvenidos siempre que quieran a Medellín, aquí los queremos. | R

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Andrés Lopez
Desde 2011 metido en el ámbito del rock local. En octubre del mismo año crea Rockal para compartir y difundir sus gustos musicales. Estudiante de Comunicación Social – Periodismo en UPB Medellín.


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