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Altavoz regresó a su casa, la Cancha Cincuentenario, y allí, logró su mejor versión en temas de producción después de 14 años.

 

Altavoz se convierte para muchas personas de la ciudad en la única posibilidad de ver un escenario gigante frente a sus ojos. Sus ingresos no permiten en la mayoría de casos, que puedan vivir grandes festivales, grandes artistas o conciertos de estadio, que son los sitios donde frecuentan estas magnitudes de tarimas. Esta es unas de las razones principales por las que se realiza Altavoz, pues intenta formar públicos que acostumbren a este tipo de eventos masivos para crear una cultura musical estable.

La percepción de hace 10 años aproximadamente, cuando el festival empezaba a crecer, aún intentando posicionarse, permitía a Altavoz convertirse en el festival más grande de Medellín, aún con escenarios que si hoy retrocedemos en el tiempo y comparamos con la actualidad, sorprendería ver el avance tan grande que ha habido en tan poco tiempo.

La industria musical colombiana ha crecido a pasos agigantados, pues en cerca de 5 años se ha posicionado hombro con hombro, a países como Brasil, Argentina y Chile. Prueba de ello, es como logramos establecer un festival como Estéreo Picnic, en el medio de los grandes Lollapalooza que tiene Sudamérica. Y como contábamos previamente en nuestra opinión general sobre la edición de Breakfest 2017, lo que es Estéreo Picnic a nivel nacional, y Breakfest a nivel local, han logrado educar al público a pensar cómo debe ser un festival bien logrado, con características externas a la música, que hagan de la experiencia de estar muchas horas de pie, escuchando música, algo cómodo y confortable para el espectador.

Por eso, no debe ser casualidad que cuando nace Breakfest en Medellín, Altavoz se empieza a preocupar por su imagen como marca, por la comodidad que debe sentir su público a la hora de ir y por un montón de cosas más. ¡Nos pareció una novedad que se agregaran mesas y sillas en la zona de comidas del festival! Nos parecía también un proyecto innovador el hecho de tener una tarima giratoria (en 2010), para después pedirla insistentemente, pues los cambios entre bandas se demoraban un montón. Todos aprendimos y crecimos, desde la producción que incluía montaje, luces y sonido, como Backline Co, sobre cómo se debía manejar la producción de un festival. Ya no es necesaria la tarima giratoria, por ejemplo. Ya no es necesaria una pared de amplificadores. ¿Si no hacen nada de eso afuera, cómo lo logran?

El año pasado, en Rockal creímos que estábamos presenciando algo sin precedentes dentro del festival, y fue por eso que quisimos registrar todas las actividades que tenía Altavoz para el público, como también contar desde adentro, cómo se pensó la tarima principal. El Aeroparque funcionó para eso, para manejar un espacio más pequeño que una cancha de futbol, y empezar a experimentar cosas que se podrían agregarle al festival. Pero este 2017, que volvimos a la Cancha Cincuentenario, nos aplastó ver al gigante. Altavoz fue hermoso desde cualquier ángulo de vista posible. Por eso, expuesto el contexto, les contamos con fotos, porqué Altavoz fue este año, el mejor producido en toda su historia.

 

Escenarios de primer nivel

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El festival mantuvo el tipo de escenario que había presentado la edición pasada. Se llaman Eurotruss, como nos contó Felipe, productor técnico del festival el año pasado. Son las que se utilizan para todos los grandes conciertos del país y gran parte del mundo, debido a las posibilidades que da para crear una caja negra, que permita mayor aprovechamiento de las luces y las pantallas. ¡Bonito, bonito! Entrar a la Cancha y ver el gran escenario era algo impresionante e impactante, Altavoz se plantaba como un gigante. Ya por dentro, todo estaba 10 puntos, como nos compartieron diferentes gestores culturales, pues les sorprendía que siendo un festival público pagado por el Estado, tuviera la posibilidad de presentar un impecable escenario de talla mundial.

Altavoz desde lo visual y como marca

Uno de los problemas que ha tenido Altavoz, por temas de cambios administrativos, han sido las comunicaciones. Gracias al sostenimiento de Felipe Grajales en la dirección y con diferentes equipos de comunicaciones, el festival internacional por fin logró establecer su nombre: Altavoz Fest. Además, también se ha mantenido un logotipo para trabajar en futuras ediciones. ¡Este año se trabajó de manera formidable! Se aprovechó la gráfica y el festival entendió cómo debe construirse como marca desde elementos visuales. Hacer sentir a la gente, desde cualquier punto del Cincuentenario, que estaba en Altavoz y que todo estaba adornado y vestido para la ocasión.

Ubicación y señalización

Complementando el punto anterior, Altavoz fue juicioso y dedicado en que todo el sitio tuviera bien señalizado cada sector en el que se estaba. Desde los baños y salidas del festival en la cancha de grama, hasta el ingreso y ubicación de cada escenario, los horarios de cada tarima de forma clara e informativa.

Zona de comidas y venta de cerveza

Altavoz volvió a disponer de una zona de comidas digna, con sillas y mesas para que todos pudieran comer tranquilos, o por lo menos descansar un rato. Habían 18 establecimientos de comida, lo que permitía una interesante circulación y una rapidez a la hora de pedir. Eso sí, el último día al cierre de la jornada, todo fue algo caótico. También, otro problema es que si bien todo estaba muy barato, también parecía haber un límite en esto, pues no hubo puestos de comida más comerciales y reconocidos, lo que también le hubiera dado un valor agregado a la zona de comidas.

Por último, el festival volvió a permitir la venta de cerveza dentro de este. ¡Sin alcohol! Pero muy valido el intento, pues hasta 2011, Altavoz dejó de contar con Bavaria como un aliado, por diferentes cuestiones de salud.

Un ingreso agradable y agil

Una de las principales razones por las que el festival debió trasladarse de la Cancha Cincuentenario, fue la construcción del MOVA, que ocupó los parqueaderos del Parque Norte. Allí se desarrollaba el ingreso al festival, la zona de comidas y en los últimos años, el escenario Norte. Por eso, se generaba una interrogante y reto para la producción, el armar un ingreso ágil y cómodo para el público por tan solo una de las puertas de la Cancha Cincuentenario. Lo cierto es que se logró, con dos filtros a lado y lado de las escaleras del Metro que dan con la Universidad de Antioquia, la gente pudo seleccionar por cual ingresar, pasar dos filtros, y ya estar adentro de Altavoz.

Desde adentro, también se plasmó el festival

Insistiendo bajo el tema de la imagen, hay que resaltar que también, desde lo interno del festival, Altavoz quiso transmitir su organización. Temas de imagen, de espacios ordenados (por ejemplo, un mejor backstage que Breakfest en este año) o elementos visuales en sitios donde no se esperaría.

Andrés Lopez
Desde 2011 metido en el ámbito del rock local. En octubre del mismo año crea Rockal para compartir y difundir sus gustos musicales. Estudiante de Comunicación Social – Periodismo en UPB Medellín.


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