Impetuoso, sincero e íntimo, así fue el lanzamiento del nuevo disco de LosPetitFellas Formas Para Perderse o I.D.E.A.S. en Bogotá

 
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Foto: Hugo Rubiano (@carefruna)

 

Hay cosas que si no se viven son difíciles de describir. Lo que pasó el 23 de septiembre es una de esas. Es complicado hablar de la luz que emanó del Royal Center, de la energía de la gente, de la electricidad, emoción y fuerza que se apoderó del lugar durante hora y media. Podría omitir mucho de lo que percibí por temor a no transmitirlo fielmente, o no escribirlo, ¿qué cambiaría con eso? Sé que esta crónica jamás estará completa, aún hoy vuelvo sobre esa noche y pienso ¿qué pasó?

A las siete terminaba el show para menores al que le apostó la banda, de admirar. Afuera, desde antes que acabara, la fila para el segundo empezaba a crecer. A las nueve se abrieron las puertas. DJ Mike Style, amenizaba la llegada del público con una selección de temas que iba de los Alcolirykoz, al Rap Bang Club, Systema Solar y Los Violadores del Verso. Dos horas después Xarxuplex y DJ PHO preparaban a la gente con Mëlmak 69, cuya fuerza y robustez, para ser uno de sus primeros shows, es de resaltar. El tiempo corría, la gente los llamaba. Hace casi un año no pisaba un escenario en la capital, hacían falta y se sentía.

Once y cincuenta, ya no había vuelta atrás. “Son: Cuentos cortos sobre un hombre a medias. Ratos promedio. ¡Las Horas previas! Historias Sobre La Histeria. ¡Días de GLORIA! Besos de Feria…”, Sin Título materializaba el desespero de la espera que terminó con el primer baquetazo. Los saltos y coros llenos de ímpetu en Sputnik eran el saludo que merecía tan anhelado reencuentro. Bastaba con quedarse quieto unos segundos y ver alrededor para entender la magnitud de lo que estaba pasando, los Fellas nos sumían en su amplísimo universo musical, hacían nuestras sus canciones. Después de lo que el disco pudo ser y no fue, reflejado en Sin Título y el merecido saludo, que mutó a gracias, de Sputnik, sonó la homónima Formas Para Perderse. Rock n’ Love, recordó lo que los tenía ahí, las historias mínimas, ahora convertidas en formas para perderse o i.d.e.a.s. donde encontrarse a sí, que construían un viaje por un eterno loop que apenas comenzaba.

“Gracias por cumplir con La Cita, dijo Nicolás y la gente gritó. Entraron bajo, guitarra y teclados, característicos del groove de la canción, juntos, luego “Y sin saber si sí serás…. El saxofón tiraba una onda de acid jazz que hacía crecer lo idílico de la canción, y los patrones rítmicos repetitivos hacían que la gente no pudiese contener el movimiento. La Cita fue la previa perfecta de I.S.O., que con su vibra libídine (por no decir que un poco –bastante- sensual) transformó el lugar en el espacio ideal para pensar en todo eso que gira en torno al amor.

Después de aquella dupla, 11:50 PM. Las sesenta preguntas rimadas, aun conservando la esencia de siempre, se sentían distinto. No dejaron atrás eso que en el pasado idearon, fueron perennes como sólo ellos saben. La fuerza con la que terminó la canción se mantuvo con lo que vino después, Polyrics. Qué voltaje, qué mal viaje tan necesario, caos en todo el sentido de la palabra, uno de los picos más altos del show. Para calmar los humos, pero aún en esa línea de reflexión, Conticinio, que invitaba a cerrar los ojos para, más allá de escucharla, sentirla. La forma en que avanza, construye un camino que permite llegar a una especie de catarsis mediante la introspección, el volver sobre sí mismo para ver qué onda.

LosPetitFellas_FormasParaPerderse_EnVivoBogotá-5Foto: Hugo Rubiano (@carefruna)

Los Verbos llegó justo después de Conticinio, para hacer que el lugar emanara luz con más fuerza, con seguridad, una de las más esperadas. Fue uno de los temas más poderosos de la noche, fiel a la grabación del disco. Una canción que preferiría no describir musicalmente porque podría terminar hablando sandeces que no estarían cerca de lo que es. Luego de eso, y justo antes de Simpática Fiesta, un agradecimiento de Nicolás a las bandas que creen y se levantan a diario para trabajar por y para la música. A la mitad de la canción, un funk extraño en forma de jam oxigenó el show dándole paso a Antihéroe, se escuchaba fuerte Alguno hizo correr el rumor: “Hay suerte y cerveza para quien lo haga mejor”. Yo… me lo tomo con humor. También podría ser que salga bien Mr, Error”.

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El drum & bass de Tan Irónico, recordaba lo incierto e inconsistente del tiempo, que no se sentía, pero iba a mil. Quedaban un par de temas más, sin importar eso, la nostalgia de un “hasta pronto”, no se sentía en absoluto. El on n on de Sólo Hay Una Forma de Saberlo estuvo acompañado de las palmas del público más fuertes que haya escuchado, quizá era debido al lugar, o quizá no, quizá sí eran las palmas más fuertes que haya escuchado. Los seis lo daban todo, habían vuelto (aunque, en realidad, nunca se fueron por completo). Los golpes de la gente contra el balcón, tenían el mismo efecto sobre el cuerpo, que el de las vibraciones de los amplificadores, y daban cuenta de la noche que estaban pasando.

Antes de Morir fue la mejor manera que encontró la banda para agradecer el estar allí. Uno de los momentos más íntimos, el de la gente coreando con fuerza la canción. Pero aún quedaba una más, Suspense. Fue ahí que se hizo real, se había acabado. De un momento a otro se empezó a levantar ese “ooooh ooooh ohhhh”, característico de sus shows, entonado por los de siempre, el canto se convirtió en aplausos y luego en gritos que parecían no terminar, “Feeellas, Feeellas, Feeellas”.

LosPetitFellas_FormasParaPerderse_EnVivoBogotá-0Foto: Hugo Rubiano (@carefruna)

Nadie se preguntó dónde quedó El Club de la Resistencia o El Diccionario, a lo mejor ni se percataron de que no sonó Oda al No, o el bonus track, Al Otro Lado del Olvido. No hubo tiempo para asimilar que el concierto iba terminar, era claro, estaba pensado para eso. Las 16 canciones fueron ubicadas cuidadosamente una detrás de otra, punto para los Fellas.

Era complicado suponer cómo llevarían las canciones al en vivo, un disco poco convencional, como este, dejaba mucho a la imaginación, pero si lograron mantenerse a flote con Historias Mínimas durante tres años, ¿por qué dudar si podrían hacerlo, una vez más, con Formas Para Perderse? Hoy siento que salir de su zona de confort y explorar cosas nuevas no pudo haberles resultado mejor. Qué gran segundo capítulo han escrito LosPetitFellas, ojalá aún queden muchas palabras que escribir sobre papel pentagramado. | R

LosPetitFellas_FormasParaPerderse_EnVivoBogotá-6Foto: Hugo Rubiano (@carefruna)

Sofía Rojas
Estudiante de Periodismo y Opinión Pública en la Universidad del Rosario. La música hace parte de su vida, apasionada por la escena latinoamericana. Amante de la radio y el en vivo.


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