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Con el último disco de los Meridian Brothers como excusa, decidimos hablar con María Angélica Valencia acerca de sus giras, su proceso musical, la escena colombiana, el público, y el Festival Distritofónico. 

 

Hoy por hoy, la industria musical del país está en uno de sus mejores momentos, y durante los últimos 15 años, ha crecido al punto de convertirlo en un referente importante a la hora de hablar de la música en América Latina. Según la Cámara de Comercio de Bogotá la música es el 3,3 por ciento del producto interno bruto del país, y durante el último año las ventas efectivas realizadas en lo relativo a la industria musical (espectáculos musicales en vivo, creación de piezas sonoras, grabaciones y ediciones de productos, entre otros) superaron los 284.000 millones de dólares.

Quien diga que no le gusta la música colombiana, es porque de seguro no se ha dado a la tarea de escucharla. La escena musical está llena de cientos de bandas, cada una con una propuesta distinta; desde lo más mainstream como el rock, el pop y la electrónica; hasta el rap, el punk, el surf y el hardcore, pasando por híbridos (y cosas que jamás me creería que existen) como el techno de la selva, el folclor progresivo, y el pop espiritual, convergen en ella.

“Lo que ha pasado en el país durante los últimos años ha sido increíble. Encuentras conciertos todos los días de la semana, algo que hace 18 años no pasaba” dice María Angélica Valencia (Mange), saxofonista, clarinetista y percusionista de los Meridian Brothers, un proyecto musical, dedicado a la exploración sonora entre la psicodelia, la música popular y los ritmos tropicales. Con más de 20 años de trayectoria, la banda publicó este año su onceavo álbum ¿Dónde estás María? (2017), que nos sirvió como excusa para hablar con María Angélica de su música y de ella como música, porque además de hacer parte de los Meridian, toca con MULA, Mirlitorrinco y La Gran Resbalosa.

Llegó agitada, pero con una sonrisa de oreja a oreja, que los que la han visto más de una vez ya dan por característica suya; el cabello recogido y unas botas rojas. Cualquiera que la vea, no se imagina de primerazo todo lo que hace, aparte de organizadora del Festival Distritofónico, y música, también es profesora. Nos sentamos en el piso porque lo creímos más cómodo que las sillas del auditorio y comenzamos a hablar.

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María Angélica Valencia

“Es claro que ha habido un crecimiento en la escena musical del país, y es que entre más músicos con nuevas propuestas hay, más espacios se les abren”, pero aún nos falta y es que como ella misma dice “nadie es profeta en su tierra”. Hace poco llegó de la décima gira europea con los Meridian, y no es extraño escuchar que su música tiene más acogida allá que en la misma América Latina. Sabe que lo que hacen no se digiere a primera escucha, requiere de tiempo; y entiende que en últimas es decisión de cada uno escuchar o no escuchar algo. Sin embargo, reconoce que “a nuestro público lo han acostumbrado a través de medios masivos a que la música sea de entrada inmediata”, ésa, dice, “es quizá la razón por la cual lo que hacemos no circula de forma ultra masiva a nivel local”.

El buen recibimiento europeo no es en vano, y es que “Allá (en Europa) existen muchísimas plataformas en las que hay cabida para diversas músicas”. Si bien, no giran en circuitos súper masivos, sí lo hacen en unos en que existe un público y una escena ávidos de conocimiento frente a la novedad musical. De lo que María Angélica ha percibido gira tras gira, puede deducir que esta ansia de conocimiento se debe a lo cansados del estándar predominante en su música y la curiosidad por lo que viene de otras latitudes.

Dentro de la industria musical, muchas veces se necesita pertenecer a algo. Lo que hacen los Meridian Brothers no encaja en lo ya establecido, es más, se definen a sí mismos como tropicalismo futurista. María Angélica reconoce que, aun siendo necesarios, “los géneros son un arma de doble filo porque si no encajas en ellos no cabes en x o y escena o plataforma”. Es lo mismo que ha venido pasando en Rock al Parque desde hace unos años, “se reclama porque tal agrupación que se va a presentar es rock, tal otra no y hay que preguntarse hasta qué punto está bueno eso, ¿quién y en dónde pone los límites?” Lo que ocurre hoy en la música no es lo mismo que ocurría en la década de los 50 o de los 60, distamos muchísimo de eso, por eso ella prefiere hablar de música en general, antes que de géneros.

“En todas las escenas mundiales existen estéticas que surgen de forma paralela a lo comercial, músicas de otro tipo que no circulan dentro de los circuitos más mainstream del país”, con la idea de reunirlas nace el Festival Distritofónico, que ha buscado ser un espacio para compartir con otras de estas músicas internacionales y locales “que existen aquí y en Cafarnaúm”. Los encargados del festival son siete músicos, que, desde hace trece años inspirados en un colectivo Neoyorkino, enmarcaron sus proyectos y actividades dentro de uno al que llamaron “La Distritofónica”, lo que les permitió estar cobijados bajo un nombre más grande. Este proyecto ha inspirado a gente más joven a crear colectivos similares que fortalecen la escena.

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Volvamos a ¿Dónde está María? (2017), porque sin él, es probable que no nos encontráramos aquí. En palabras de Eblis Álvarez, líder del grupo “es un intento de preservación de diferentes géneros arcaicos en Latinoamérica”. Trata temas como el amor y cuenta historias cotidianas, sin dejar de lado la crítica y el humor característico de la agrupación. María Angélica lo ve como a “un álbum variado y difícil encasillar, que no tiene una línea recta, y eso es una parte significativa de la renovación de la banda”.

Nos acercábamos al final de la entrevista preguntándonos de qué forma bandas como los Meridian Brothers se han mantenido vigentes por tanto tiempo, y no podíamos irnos sin antes tener una respuesta… “En la música es esencial hacer lo que quieras siempre y cuando estés convencido de que, realmente, te gusta”. Casi 20 años de carrera musical le enseñan a cualquiera que no todo lo que se quiere se tiene de inmediato, “las cosas tienen un proceso, la vida misma es un proceso. Se trata de probar y caer en el error, hasta que después te das cuenta que está funcionando. Las artes requieren de paciencia, de trabajar sabiendo que habrá alegrías, tristezas, caídas y euforias, de mantenerte firme y convencido de que al cabo de un tiempo el esfuerzo dará y frutos”. | R

Sofía Rojas
Estudiante de Periodismo y Opinión Pública en la Universidad del Rosario. La música hace parte de su vida, apasionada por la escena latinoamericana. Amante de la radio y el en vivo.


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