Conocimos Changó, una canción más de lo nuevo de Alcolirykoz de cara a su quinto disco.

 

Googlear “Changó” es un lío. Wikipedia saldrá con que en yoruba es lo mismo que “Ṣàngó, un Orisha de aquella religión (yoruba) y, que en términos de santería, es lo mismo que hablar de Santa Bárbara. Después de leer eso pensé dejar de buscar y seguir escuchando la canción sin importar si su nombre tenía o no que ver con santería, orishas o yoruba.

Uno por el odio, dos por el amor, tres por ti y en el cuarto solo estoy yo, pensando en no morirme hoy. Así comienza Changó. Desde el inicio es claro hacia dónde va, pensé, Gambeta y Kaztro con canas y barba y el sueño del comienzo, que es una especie de cántico en el que las personas no están muy felices, lleva a cualquiera a pensar Changó habla de la muerte.

Seguí escuchándola, y recordé que si algo cuidan los Alcolirykoz en su propuesta, es justamente de su lírica. Changó no es una palabra que está allí sin sentido, todo en sus canciones tiene una razón de ser, y estaba casi segura de que Changó también la tenía.

Se dice que la religión yoruba tuvo su origen en África en la época en la que esta tenía a muchos de sus nativos como esclavos. El yoruba servía de apoyo moral y espiritual para ellos impidiéndoles caer vencidos ante las injusticias a las que fueron sometidos. Resulta que con la llegada de estos africanos que practicaban el yoruba a otros continentes como Europa y América (que en aquel entonces también estaba bajo el yugo europeo) se les impuso de forma violenta e involuntaria que olvidaran sus tradiciones, en particular las religiosas, y adoptaran las de los esclavistas entre los cuales la más importante era la religión cristiana. De allí nace la santería, una creencia religiosa propia de negros, especialmente cubanos, en la que hay una especie de unión de prácticas cristianas (catolicismo) y animistas africanas (yoruba).

Un Orisha es una divinidad hija y manifestación directa de Olóòrun, un dios único, omnipotente y creador del todo. Los orishas tienen altares, bailes y ofrendas. Changó es un Orisha, la representación de los truenos, la justicia, el fuego, el baile y la música. Además es dueño de los tambores Batá (que suenan al inicio y al final del vídeo, acompañando los cánticos de las mujeres de negro), que representan la necesidad y la alegría de vivir. Changó es la intensidad de la vida. Y sí, Changó es la intensidad de la vida, ahí  caí en cuenta que más que de la muerte la canción hablaba de la vida.

Y así aplacé mi tumba y me fui a deambular, la conocí y dejé de hablar en singular (…) La conocí bajo el efecto de que nací quizás a su lado. Camina elegante con vidas que muchos le han regalado. Si algo es cierto cuando nacemos, es que algún día moriremos. Morir es la única verdad universal y lo que hacen los Alcolirykoz con la muerte en Changó es lo que nos han demostrado por, mucho tiempo, saben hacer: verle el lado bueno. Se burlan de ella. ¿Qué es El Salón De La Injusticia más que una burla de lo caótico que se vuelve a veces vivir en nuestro país?

Sé que más allá de burla es respeto, ¿cómo aprender a vivir con lo que no se puede cambiar?, ¡viéndole el lado bueno!, aceptando como Alcolirykoz en Changó a la muerte.

Se me olvidaba; que si vivir es una prueba; ajá, tal vez morir sea una traba (…) Claro que ya yo me acostumbro que llega y se va sin el permiso (…) Soy ese desvelo que ella no quiere que yo comience a pensar que me encanta tenerla en la cama sin el temor a no despertar (…) Y yo con mi canto doy emociones que ella sentir nunca podía.

No se trata de temerle a la muerte, al fin y al cabo sucederá, se trata de enfrentarse a ella, de saber que siempre está presente, de aprender a vivir entendiendo que la vida es tan incierta como la muerte misma.

Changó va más allá de una simple visión de la muerte según los Alcolirykoz, al igual que N.A.D.A. y Equipo De Carretera es lo contrario a Efectos Secundarios (2014). Bohemia, tranquila y más espiritual e introspectiva que nunca. Innovar es cosa de los Alcolirykoz, lo suyo es música con esencia propia, no es más. Por ahora, disfrutar del abrebocas del disco que se traen en mente, y esperar cualquier cosa porque viniendo de estos tres de ARAPjuez, nunca se sabe. | R

 

Sofía Rojas
Estudiante de Periodismo y Opinión Pública en la Universidad del Rosario. La música hace parte de su vida, apasionada por la escena latinoamericana. Amante de la radio y el en vivo.


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