Hardcore-Mujeres-1

En el hardcore encontré personas, momentos hermosos, y un lugar para sentirme genial con mis amigas. Pero siento que hay algo que no puedo dejar de lado, una crítica necesaria: el machismo en la escena.

 

El hardcore para mi es el lugar donde encontré mis mejores sentimientos, el lugar en el cual me hice fuerte a punta de errores, de abrazos, de frustración, de sentirme viva, donde me cuestioné para mejorar, un lugar para desaprender, donde incluso la rabia fue algo positivo, donde encontré mis mejores pensamientos, pero también el lugar donde conocí a mis mejores amigas, a mi mejor amiga, para mi el hardcore ha sido conocer mujeres increíbles, aprender de ellas, sentirme llena de admiración y amor, les gustara el hardcore o no. Por eso cuando decidí escribir este artículo, lo primero que hice fue hablar con ellas y lo más bonito fue obtener una respuesta tan positiva y llena de amor.

Pero había algo con lo que todas no nos sentíamos tan bien:

Aunque las mujeres tenemos una participación en el hardcore directa e indirecta, nos intimida apropiarnos de estos espacios con firmeza, nos intimida decir que son nuestros. Las mujeres en el hardcore hemos sido reducidas a novias, amigas, merchgirls, y cuidadoras de instrumentos, básicamente porristas, porque cada vez que vamos a un concierto se asume que estamos ahí acompañando a un hombre y no por gusto propio, pues aparentemente para muchos a una mujer solo le gusta el hardcore para y gracias a un hombre, obviando por completo que nos estamos asumiendo como agentes de cambio dentro de un espacio que disfrutamos y del cual queremos ser protagonistas, tenemos un nombre y una identidad, que no se limitan a una relación con un hombre. Nosotras pagamos boletas, compramos merch, cantamos, gritamos, tomamos instrumentos, lo llevamos en la piel y también nos sentimos orgullosas de hacer parte de algo que nos ha permitido crear lazos de amistad y construir espacios de inclusión, pero esto parece poco para muchos, pues cuando intentamos apropiarnos de estos espacios o simplemente disfrutarlos, sale a flote el machismo incluso de otras mujeres con comentarios como: “Las viejas que se meten al mosh son unas retrasadas” o “canta horrible, pero está buena”, lo cuál es un tipo de violencia que se ha normalizado y frente a la cuál fuera de las tarimas y del discurso, no hay acciones concretas. Somos más que la amiga de, la novia de, la que viene con… Hoy y todos los días existe el momento indicado para unirnos y dejar de tener miedo: a los comentarios, a las etiquetas, a las actitudes incomprensibles de muchos, es nuestra oportunidad de tomar estos espacios y transformarlos, el hardcore debe volver a ser político, crítico y qué bueno sería que este cambio se diera desde las mujeres; que todos los machitos llenos de ego tengan que replantear por completo sus discursos, sus letras, su papel aquí y en todos los espacios de la sociedad. Vamos a hacer bandas, a escribir en mas zines, a hacer colectivos, a ilustrar, a gritar. Pero igualmente a hacer una reflexión para repensar nuestras relaciones con otras mujeres en el hardcore, de nosotras depende dejar de minimizar a las demás y hacernos grandes apoyándonos y resistiendo.

Finalmente, quiero dedicarle este artículo a las mamás que apoyan con esfuerzo, tiempo e instrumentos, a las chicas que hacen mosh sonriendo, a las que se quedan en un rincón cantando, a las que hacen amigas en conciertos, a las que llevan sus sueños, esfuerzos y productos a conciertos, a mi mejor amiga y el mejor regalo que me ha dado el hardcore: Karla.

¿Quieren conversar, opinar o preguntar más del tema? Me encuentran en Twitter como @therainbowwhale y en Instagram @therainbowwhale | R

Danielle Cortés
Estilista, Alt Model, full time princess, part time whale. Nómada, pésima escribiendo Bios.


DÉJANOS UN COMENTARIO

También puedes leer:

“(…) Haber visto a NADIE tras tantos años es equivalente a recordar las cosas que importan por sí...

Intentamos resumir todo lo que sucedió antes, durante y después del festival más importante de...

Inauguramos a Juan Diego Galvis, ingeniero de El Alto Estudio, como columnista de Rockal. Su...