Nadie_Altavoz2017_opinion

(…) Haber visto a NADIE tras tantos años es equivalente a recordar las cosas que importan por sí solas; las que nunca deben olvidarse.

 

Este texto ha demorado en ser publicado por completa negligencia del autor. De igual manera, quisiera anticipar que su discurso se deberá en gran medida ante la premisa de no hablar más de la cuenta, ni teorizar sobre algo tan anclado a las emociones y evitar recapitular una historia bien sabida por todos.

Empezar nunca es tarde

No quedar en el abismo, atrapado…”

Puntos adyacentes - Nadie

Por otro lado, su motivación principal es replicar la conmovedora impresión que dejó el esperado gran regreso de NADIE en el Altavoz Fest 2017, el por qué fue tan importante para mí y para las miles de personas que acudimos sin pensarlo dos veces al Estadio Cincuentenario.

Tengo 27 años, casi los mismos durante los cuales esta agrupación se ha incorporado al imaginario de Medellín como uno de sus más importantes baluartes musicales. Fue en el colegio, mientras cursaba séptimo grado, que Me sabe a sangre el corazón de 2003 se convirtió en una bandera especial para mí y mis amigos. Particularmente, canciones como Puntos adyacentes le daban forma a esos sentimientos y pensamientos oscuros que suelen cobrar vigor en la adolescencia.

Las caminatas por calles calurosas, la escasa liquidez económica, los primeros sorbos de licor y el violento panorama nacional: aquellas lúcidas imágenes regresaron a mi cabeza cuando volví a ver a NADIE en el escenario principal del pasado 4 de noviembre; casi una década después de la última ocasión que tuve la oportunidad de apreciarlos en vivo.

El desinterés, la frustración, lo trágico y lo visceral. La inconformidad, el dolor, el mugre de la ciudad y el tedio de la rutina. Tal vez lo crucial en la amplia paleta de cualidades artísticas de NADIE es que es una banda transversal: ha tocado fibras íntimas entre seguidores del punk, el hard core y el rock en general; haciendo comunión entre lo mucho que nos hace homogéneos como seres humanos, como individuos —más aún como jóvenes— en una realidad tan particular y para la mayoría, cruda, como la colombiana.

Poco a poco, como destellos fulminantes de electricidad, emergieron uno tras otro tracks como Aquí estamos, Lo que no se olvida, Multiefectos, Sonido Bestial o Iluminados. El corto tiempo con el que contaban los obligó a interpretarlos de forma apremiante. Era imposible no notar que su ensamble instrumental aún no estaba completamente pulido y necesitaba un poco más de bagaje para retomar su fuerza original.

De igual manera, que también son hombres maduros ahora, pero que jamás podrías señalarlos de haber perdido la fe en las mismas estrofas que confabularon con semejante convicción décadas atrás.

En Buenos Aires, Argentina, soy un músico de la calle. ESE es mi oficio y me siento orgulloso de ello. Anunciaría públicamente el propio Julián Velásquez tres semanas después en el Festival Zona 2 de Castilla.

Para cuando él y Juan David se dieron aquel gran abrazo, en el que se reencontraron como amigos de toda la vida ante 15 mil personas asistentes de Altavoz, supe que presenciaba algo único, algo que de alguna extraña forma me incluía de una manera fraternal. Juntos ya habían concebido una de las duplas vocales más poderosa en la historia del rock local.

No es fácil presenciar actos tan emotivamente profundos dentro de la idea tradicional del punk y, aunque su piedra angular claramente lo es, NADIE siempre había logrado ser algo más. Ellos atravesaron las fronteras del género desde ejercicios como diferentes aplicaciones del tempo, distorsiones menos saturadas y la inclusión de vientos. Además, un factor ulterior en su delimitación como un grupo irrepetible hasta el día de hoy, es lo real de sus letras; las cuales evidencian su capacidad para delimitar emociones difusas y canalizar algo tan palpable como la ira. NADIE habita un lugar privilegiado en la memoria como una banda capaz de abandonar la temática política para reflexionar dentro de sí mismos, adentrarse en el nihilismo social o en las pulsaciones existenciales.

Luego que han pasado los días, que tal vez esta lectura se vuelve tosca e intransigente para ustedes, que coincidencialmente he atravesado momentos difíciles desde entonces, haber visto a NADIE tras tantos años es equivalente a recordar las cosas que importan por sí solas; las que nunca deben olvidarse. | R

Yo no mataré mis sueños

Yo no dejaré de ser quien soy”

Nadie (Soñador) - Nadie

AltavozFest2017-Dia1-Artistas-31

Foto: Sebastián Mesa (@smesa827)


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