Breakfest2017-Dia2-70

Intentamos resumir todo lo que sucedió antes, durante y después del festival más importante de música en Medellín: Breakfest.

 

Imaginarse hoy a Medellín sin un festival como Breakfest, se vuelve complicado. Ojo, hablamos de un festival como este, como el Estéreo Picnic en el país, y todos los referentes que pueden estar a esta escala alrededor del mundo.

Se vuelve complicado por el simple hecho de que Breakfest se ha convertido en un proyecto que está intentando educar a Medellín y su público. Le enseña dinámicas del mercado global y hace el esfuerzo por presentar grandes artistas de la actualidad en nuestra ciudad.

Mira aquí lo chévere y no tan chévere del Breakfest, contado por los asistentes

Sin Breakfest, no podríamos hablar de la renovación que ha empezado a tener Altavoz como espacio físico. El festival más grande de la ciudad ha crecido en los últimos años, gracias a la exigencia que empieza a reclamar un público en la ciudad, que busca no solo pasar de la mejor manera al frente de un escenario con grandes shows musicales, sino que también exige las posibilidades de poder dispersarse un rato y pasar un buen momento con amigos o amigas, con la música de fondo.

Por eso, cuando Breakfest quiere crecer más, como lo ha intentado este año, no queda más que apoyarlo, aplaudirlo e intentar mirar con buenos ojos todo lo que quiere presentar, pues la ciudad empieza a reclamar más espacios así. Agradables, cómodos, divertidos, y no solo con una tarima al frente donde toca estar al frente por más de 6-8 horas.

Aquí reseñamos las activaciones de marca más chimbas del festival

Este 2017, Breakfast Club apostó por sumar un día más al festival, que ahora en dos jornadas, tendría la responsabilidad de satisfacer a su público en todos los aspectos, pues ya el festival tiene creyentes y fieles seguidores que, si se les desatiende, al ser tan prematuros, se podrán ir con facilidad. Y con todo esto, llegamos al lanzamiento del line up.

Pet Shop Boys, Julian Casablancas, Bomba Estéreo, Simian Mobile Disco DJ Set o Lee Scratch Perry. Algo no funcionaba. Parecía cojo y con la falta de un artista de mayor peso. Todo eso se vio representado en comentarios negativos, reprochando algo mejor. Y la verdad, tenían algo de razón.

De las críticas, solo se salvaron Pet Shop Boys y Bomba Estéreo, cada uno con una buena cantidad de público que deseaba verlos en el festival. Pero de resto, la gente no tragó entero y fue clara en su inconformidad. Un Julian Casablancas que fue de odios y amores en marzo con Strokes, cargaba con la referencia de que su proyecto no es digerible para cualquiera; de Simian Mobile Disco se criticó que no era su formato Live, como hace un año en Bogotá; y Lee Scratch Perry, además de una clara defensa por parte de conocedores del reggae, pasó sin pena ni gloria entre los comentarios, ni quitaba ni aportaba para muchos.

Mira aquí la crónica del día 1 del Breakfest

Todo eso se trasladó a la venta de boletería que, en el papel, hacía ver que Pet Shop Boys será un triunfador en ventas, como lo terminó siendo, y que Julian Casablancas estaría bastante rudo. Fue notoria la situación, que vimos en Breakfest en actividades que no acostumbraban con tanta notoriedad: visitar universidades (UPB, Eafit, UdeM, ITM, UdeA, San Buenaventura, ir a parches nocturnos de la ciudad (Vintrash, Donde Chepe, Mad Records, Selina, Bar Berlin), presentar promociones donde la inversión de la boleta se devolvía (latas de Redbull, $100K en ropa, 20% de descuento en tatuajes) y lanzar un hashtag que abordara un mensaje claro: #YoVoyAlBreakfest.

Al festival le tocó apelar a su parche, a su pasado reciente, al voz a voz que pueden dar todos aquellos que han asistido y han recibido un día de lujo en el Parque Norte por cuenta de la música. Su cartel, pobre para la gran mayoría de personas, solo apuntaba a un día: el viernes. Día que Pet Shop Boy la partió en mil pedacitos.

¿Quieres conocer el backstage del festival? Acá las fotos

Llegar al festival significó empezar a encontrar respuestas a todas esas sensaciones. Un escenario más pequeño, resultado de una reducción en el presupuesto para la producción. No había por primera vez mercadillo de marcas (aunque tampoco sabemos si la actividad es exitosa en sí, tanto para la marca como para el festival), no había zona VIP al costado del escenario atracciones apagadas (la más notoria fue la montaña rusa ):) y una zona de comidas con poca variedad donde sufrieron bastante los vegetarianos.

El primer día se desarrolló con normalidad, tan solo con la diferencia de que el inicio de la jornada fuera tarde por ser un día laboral. Fue interesante el ejercicio, pues el público llegó descansado y algo fresco para la noche. Después, una luna inmensa adornó a todo el parque en medio del show de Pet Shop Boys, que sin dudas fue lo mejor del festival y valió la pena cada resta que pudo tener el festival para esta edición.

El clima siempre estuvo a favor. Medellín venía de sufrir lluvias en la tarde y noche en la semana previa. Pero en dos días el agua no apareció. Si hay un chamán, todos juntos recolectemos de a $500 para pagarle, pues su trabajo funcionó a la perfección. Por la Zona Norte de Medellín no pasó un lapo de agua, continuando con la racha que lleva el festival de no tener inconvenientes con las cuestiones climáticas.

Lee aquí la crónica del día 2 con Julian Casablancas en Breakfest

El día dos sí que fue distinto al anterior. Para empezar, las puertas se debían abrir cerca de la 1 o 2 de la tarde. El tema fue que hubo un retraso logístico y empezó la música, pero no había entrado nadie. Pasaron cerca de 10-20 minutos donde la gente escuchó a Inwaves afuera mientras se habilitaba la entrada. Para colmo, el dato nos lo regala la madre de Jorge, vocalista de la banda. Así que entender a quién quería ver la mujer, era evidente. Además, no podemos ser así de injustos con aquellos que decidieron madrugarle al festival desde temprano.

Y sumado a Inwaves, Oh’laville, Los Makenzy, Doble Porción y MNKYBSNSS, nos hicieron caer en cuenta que ser artista nacional en el festival, no es más que un premio para la hoja de vida. Puede no ser culpa del festival, pero la verdad, el público no llega. Las bandas se crean una gran expectativa, y cuando salen al escenario, se pueden encontrar con cerca de 100-200 personas al frente, en un festival que llega hasta las 7.000 en su plazoleta principal. El festival no ha posibilitado tampoco un horario idóneo para que un (1) artista pueda aprovechar el público por completo. Tal vez Alcolirykoz en 2014 fue la única triunfante, pues tuvo un horario privilegiado de las 7.00 PM, donde el festival ya contaba con cerca de 2.000 personas; gracias a ellos es que el rap sigue siendo parte de la curaduría del festival.

Acá están las fotos del día 1 y por acá las del día 2 del Breakfest

Y eran las 6.30 PM y el festival seguía mostrando un vacío notorio que no era de ver los sábados de las ediciones pasadas. El Metro sufría un incidente en su servicio, por lo cual tocó suspender su servicio comercial entre las estaciones Hospital y Universidad, justo la cercana al festival. Desde las 4.30 estuvo el incidente hasta cercanas las 6.00 PM. Imaginar el caos de un Metro colapsado y el transporte alrededor, hacía pensar que la gente llegaría más tarde.

Hay que resaltar que el line up del sábado fue el criticado entre los asistentes. Una de las ventajas y errores que tiene Breakfast Club con sus eventos, es que se pueden dar el lujo de contar con un público que asiste por el parche, por el evento mismo y el concepto tan fuerte que puede cargar cada uno. Pero eso a la vez, se ha vuelto un arma de doble filo, donde entran en una zona de confort que los hace pensar que el artista que pongan, por estar en La Solar o en Breakfest, no influirá mayor cosa a la hora de la boletería. Y Julian Casablancas se convirtió en la antítesis de todo eso. Es más, Julian Casablancas fue la antítesis del Breakfest 2017.

¡Apoyamos el amor en todas sus formas en el Breakfest 2017!

El tema musical y como artista ya lo reseñamos en nuestra crónica. Acá, solo bastará mencionar cómo el escenario principal se llenó para ver su show, y como después terminó en un tercio del aforo inicial. La venta de boletería siempre será proporcional a la capacidad de emoción que puedan tener los artistas en el escenario, y en este caso hablar de que la gente le falló al festival, sería terco. Simplemente muchos no gustaron de la propuesta, siendo esos muchos los que llenan y le dan vida a Breakfest 2017.

Para cerrar, queda la invitación a mejorar, como también, a que el público de Medellín sepa cuidar el festival. Breakfest ha construido esta misma exigencia que le reclamó su público fiel este año. Una pareja que vino desde Bogotá, teniendo aún el Estéreo Picnic y un montón de opciones más, nos contaban, “vinimos porque nos encanta el festival y el espacio en el que se desarrolla, es único. Compramos Fanáticos a la espera de un gran line up, pero ya para el próximo año preferiremos esperar para ver los artistas y decidir comprar”. Allí se resumió gran parte de la opinión que tuvieron los asistentes. Solo queda que Breakfest aprenda de este tropiezo, que debían encontrarlo en el camino. Venían de versiones exitosas con sold out incluido. Este, será el festival más importante de la ciudad en dos años, están próximos a ello, y gran parte del proceso está en agregarle más días, como en este 2017. Toca tirar para adelante, porque atrás, no se coge impulso. Yo también te quiero, Breakfest. | R

Andrés Lopez
Desde 2011 metido en el ámbito del rock local. En octubre del mismo año crea Rockal para compartir y difundir sus gustos musicales. Estudiante de Comunicación Social – Periodismo en UPB Medellín.


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