radiohead

Inauguramos a Juan Diego Galvis, ingeniero de El Alto Estudio, como columnista de Rockal. Su primera entrega, el lujo de ver a Radiohead en vivo.

 

Un sueño hecho realidad. Asistir a conciertos ha sido desde hace unos años uno de los placeres mas grandes, un alimento indescriptible que se queda para siempre en la memoria, convirtiéndose en un tesoro inmaterial que se quiere aumentar cada vez que se presente la oportunidad de asistir a uno nuevo.

Es más que un placer. Una vez se experimenta el poder de la música en vivo, sea en un escenario o como espectador, el placer se vuelve necesidad y asistir con frecuencia a presenciar un buen recital se siente como una obligación para mantener viva el alma y no se escatima en nada para llegar donde sea necesario.

El pasado 14 de junio esta necesidad nos llevó a mi amada Sara y a mi a encontrarnos con Radiohead en Florencia, Italia. Después de disfrutar toda la vida de sus álbumes, pero en especial, desde mayo del año pasado de su último disco, A moon shaped pool (2016), la necesidad de verlos en vivo creció exponencialmente. Habíamos esperado ansiosos el anuncio de Radiohead en las últimas versiones del Estéreo Picnic sin ninguna suerte y al ver el cartel de este año, se hizo necesario buscar alguna fecha en otro lugar por donde pasara su gira. Ver a Radiohead siempre fue un sueño, pero verlo justo en la gira de un disco tan valioso como A moon shape pool, era una fortuna que queríamos tener.

Llegamos al Ippodromo del Visarno con tiempo suficiente para buscar un buen sitio y suficiente hidratación, también con la grata noticia de que uno de sus teloneros sería nadie más que James Blake, otro que venía estrenando un disco hermoso y a quien le hemos seguido la obra muy atentos y que también soñamos ver en vivo muchas veces.

A quien primero vimos fue al ensamble The Rajasthan Express, abriendo con sobrada elegancia el escenario con la versión en vivo de Junun, album compuesto por Jhonny Greenwood y el israelí Shye Ben Tzur, producido por Jonny Greenwood y grabado y mezclado por el buen Nigel Godrich. Un ensamble de la India, tocando música compuesta por un israelí y un inglés, una fusión tan natural y hermosa, justo para acompañar el atardecer de verano florentino y la euforia de saber que en unas horas estaría en ese mismo escenario el talentoso Thom Yorke y su banda.

Después de Junun llegó James Blake. Muy sobrio con su ensamble de guitarra, batería y Prophet (sintetizador). Los tres sentados, tocando sus canciones ante 50.000 personas, sin muchas ayudas visuales que llamaran la atención de los desprevenidos, pero con un sonido responsable y apto para comunicar el mensaje. De esos conciertos donde nada sobra, cada instrumento en su lugar, formando una textura preciosa, placentera, acompañando la voz de James Blake.

Con la puesta del sol apareció Radiohead, un poco antes de lo esperado, con muchos de nosotros todavía haciendo fila por la última cerveza antes de la primera canción. Empezaron con Daydreaming y cerraron con Karma Police, fueron alrededor de 25 canciones con poca interrupción, sin hablar mucho más que una u otra palabrita suelta en italiano como para respirar un poco entre tanta belleza. Un concierto impecable, poniendo la música y las canciones sobre todo lo demás, sin tiempo para chistes ni discursos clichés, una canción después de la otra, pasando por todos los estados de ánimo, de Myxomatosis a Lucky, de 2 + 2 = 5 a There There, de Lotus Flower a Fake Plastic Trees. Tampoco había tiempo para Creep

Es difícil describir las sensaciones durante el concierto, cualquier adjetivo superlativo se queda corto, hablar del propio llanto y la piel de gallina durante muchas canciones se vuelve obvio. El hecho que mejor puede describir la magnitud de lo vivido en el Ippodromo del Visarno, es la cantidad de florentinos con lágrimas en los ojos, emocionados hasta el techo.

Ellos que crecieron entre Leonardo, Giotto, El David, Batistuta y Miguel Ángel, tienen que tener un umbral muy alto para conmoverse ante la belleza, virtud que mejor caracteriza a Florencia y a esa inolvidable noche. | R

Continúa la conversación con Juan Diego en su cuenta de Instagram, @elaltoestudio.


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