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Julián Salazar y Franklin Tejedor le dan voz a los sonidos de la selva colombiana, y los llevan a recorrer el mundo de la mano de Mitú, tecno de la selva.

 

Dos universos musicales, la electrónica y el folclor, que de entrada parecen disímiles, convergen en Mitú. Paisajes sonoros que van de las selvas tropicales colombianas hacia el interior, para reencontrarnos con nuestras raíces.

Es imposible no querer pegarse una escapada al mar después de una canción de Mitú, o no moverse cada que Mercedez, Plutón o Solitario suenan. Qué gran experiencia estar en uno de sus en vivos, dejar que la energía se apodere del lugar y de su gente para hacerla entrar en trance, hacer “click” y empezar a fluir libremente.

Techno de la selva, así se definen Julián Salazar y Franklin Tejedor, quienes desde hace 5 años, y a lo largo de dos álbumes, Potro (2012) y Balnear (2014) y un EP, Siempre (2015), nos han enseñado que el híbrido musical entre lo tradicional y la exploración electrónica puede llegar a ser cálido, profundo y hasta hipnotizante. Lo diverso de la banda no es sólo cosa de sonido, viene desde su creación. Franklin, hijo de “Lámpara, un percusionista de San Basilio de Palenque, nació y creció entre tambores, mientras que Julián hizo parte de las filas de Bomba Estéreo durante 10 años, hasta que decidió dedicarse de lleno a Mitú.

La historia cuenta que hace siglos, cuando Cartagena era controlada por españoles, un grupo de esclavos africanos escapó de la ciudad amurallada en busca de su libertad para fundar una isla de áfrica en Colombia y una cuna del tambor, San Basilio de Palenque. En pocas palabras, eso es Mitú, libertad y tradición, pasar de cumbia y porro a beats, sintetizadores y máquinas de ritmo. Dejarse llevar por las palabras en palenquero (la lengua criolla de Palenque, mezcla entre el español y las lenguas bantúes africanas) de Franklin que se funden de a poco con percusiones tradicionales colombianas y ritmos electrónicos, para volver al lugar donde todo comenzó, la selva.

Costa Rica, Panamá, Chile, Brasil, México, Estados Unidos, Argentina, Uruguay, España, Alemania, Suecia y Dinamarca, son sólo algunos de los países a los que Mitú ha levado su Techno de la selva.

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El beat es el ritmo del corazón, el golpe inicial traducido a tambores en su forma más arcaica, le escuché a Simón Mejía de Bomba Estéreo hace ya un tiempo, y son bandas como Mitú, las que canción a canción le dan fuerza a aquella idea. Cada beat está pensado para llevar a la gente a su estado más primitivo, allí donde lo único que importa es moverse.

Potro (2012) y Balnear (2014) salieron a la luz bajo el manto de Polen Récords. En mayo de este año Mitú fue firmado por ZZK Récords, un sello de música electrónica con sede en Buenos Aires, que desde el 2006 promueve nuevos artistas y productores que están en búsqueda de nuevos sonidos. Su tercer larga duración, Cosmus (2017), que saldrá en agosto, fue grabado por completo en la casa de Julián, durante un año y medio. De él, ya hemos conocido dos sencillos y sus videos, Fiebre y Melgar, un par de abrebocas que nos cuentan historias de amor de la mano de Teresa Reyes, quien tras tener una exitosa participación en Solitario de Balnear, es invitada una vez más.

Por ahora, no queda más que esperar hasta agosto, disfrutando de lo que ya conocemos, y prepararnos para lo que viene con este dúo que, con cada lanzamiento, nos enseña de qué se trata el Techno de Palenque. | R

Sofía Rojas
Estudiante de Periodismo y Opinión Pública en la Universidad del Rosario. La música hace parte de su vida, apasionada por la escena latinoamericana. Amante de la radio y el en vivo.


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